El sábado 11 de julio de 2026, las Fraternidades Laicales Mercedarias de la Zona Costa, provenientes de San Felipe, Quillota y Valparaíso, se reunieron en el colegio SPN de Valparaíso, en un significativo encuentro de oración, formación y fraternidad, viviendo una jornada marcada por la alegría del compartir y el deseo profundo de renovar la misión evangelizadora que nace del encuentro con Jesucristo.
Bajo el lema «¿Qué es evangelizar?», los hermanos y hermanas fueron invitados a redescubrir el sentido más profundo de su vocación como discípulos misioneros, comprendiendo que toda auténtica evangelización surge de una experiencia personal con Cristo vivo y se expresa en una vida coherente, marcada por el amor, la misericordia y el servicio a los demás.
Durante la jornada, el Padre Carlos Ortega animó la reflexión recordando que Jesucristo debe ocupar el centro de nuestra existencia, de nuestra fe y de cada acción evangelizadora. La misión de anunciar el Evangelio no consiste solamente en transmitir un mensaje, sino en hacer visible a Cristo a través del testimonio cotidiano, de nuestras palabras, gestos y decisiones.
A la luz de las palabras de Juan Bautista: «Es necesario que Él crezca y que yo disminuya» (Jn 3,30), los participantes fueron invitados a profundizar en el camino permanente de conversión, reconociendo que evangelizar implica primero dejarse transformar por el Señor para luego llevar su presencia al mundo.
Una jornada de reflexión y compromiso
Uno de los momentos centrales del encuentro fue el trabajo grupal, donde los participantes compartieron experiencias y reflexiones en torno a los grandes desafíos de la evangelización en la realidad actual.
La centralidad de Jesucristo: reconociendo que Él es el fundamento de nuestra fe y la fuente de nuestra misión como cristianos.
El Pueblo de Dios y la igualdad de todos los bautizados: valorando la dignidad, participación y corresponsabilidad de cada hermano y hermana dentro de la Iglesia.
Una Iglesia sinodal: promoviendo una comunidad que escucha, dialoga, discierne y camina unida bajo la guía del Espíritu Santo.
Una Iglesia en salida: fortaleciendo el llamado a ser comunidades abiertas al encuentro, cercanas a las realidades humanas y dispuestas a servir especialmente a quienes más necesitan experimentar el amor de Dios.
Los frutos de este trabajo fueron compartidos en un plenario, donde cada grupo presentó sus conclusiones y propuestas, enriqueciendo la reflexión común y fortaleciendo los lazos de fraternidad entre las comunidades.
Evangelizar desde la vida cotidiana
La jornada permitió reafirmar que evangelizar no es únicamente hablar de Dios, sino reflejar su presencia en la vida diaria. Cada gesto de acogida, cada servicio realizado con amor, cada palabra de esperanza y cada acción de misericordia se convierten en una oportunidad para anunciar a Cristo.
Desde el carisma mercedario, los participantes renovaron el compromiso de ser testigos de la liberación y del amor misericordioso de Jesús, llevando esperanza a sus familias, comunidades y ambientes donde desarrollan su vida.
Un encuentro que fortalece la comunión
El Encuentro Zonal Zona Costa 2026 concluyó con un profundo espíritu de gratitud al Señor por la oportunidad de compartir como familia mercedaria. La jornada fue también un signo de comunión entre las fraternidades de San Felipe, Quillota y Valparaíso, fortaleciendo la misión común de anunciar el Evangelio con alegría y sencillez.
Como signo de unidad y fraternidad, se realizó la tradicional fotografía oficial del encuentro, quedando como recuerdo de esta hermosa experiencia vivida junto a la Fraternidad Laical Mercedaria “Santa María de Cervellón” de Valparaíso, comunidad anfitriona que agradeció la presencia y participación de todos los hermanos fraternos.
<<Es necesario que Él crezca y que yo disminuya>> (Jn 3,30).
Palabras de bienvenida y entrega de lineamientos para el trabajo grupal
El Padre Carlos Ortega da la bienvenida a la Jornada Zonal 2026 – Zona Costa, invitando a todos los hermanos y hermanas a vivir este encuentro con alegría, disposición y espíritu fraterno.
Nos recuerda que esta jornada es un regalo que Dios nos concede para reunirnos como familia, fortalecer nuestra fe y renovar nuestro compromiso como discípulos misioneros de Cristo, llamados a anunciar su mensaje de amor y misericordia en medio de nuestras comunidades.
Luego de compartir un desayuno fraterno, el Padre Carlos entrega los lineamientos para el desarrollo del trabajo grupal, centrado en el tema de la evangelización, invitándonos a profundizar y refrescar nuestra memoria sobre algunos elementos fundamentales de esta misión esencial de la Iglesia.
Durante esta reflexión se nos anima a reconocer que evangelizar es una tarea que nace del encuentro personal con Jesucristo y que nos impulsa a anunciar la Buena Nueva no solo con nuestras palabras, sino también a través del testimonio de vida, el servicio y la cercanía con nuestros hermanos.
El trabajo grupal será un espacio de diálogo, reflexión y participación, donde cada fraternidad podrá compartir sus experiencias, desafíos y compromisos, fortaleciendo así nuestro camino como laicos
En un ambiente de fraternidad y escucha, cada grupo profundiza en la importancia de anunciar a Cristo desde la propia vida, reconociendo los desafíos y oportunidades que tienen como Fraternidades Laicales Mercedarias para ser presencia de misericordia, esperanza y servicio en sus comunidades.
Este espacio permitió fortalecer los lazos fraternos, compartir distintos puntos de vista y construir juntos respuestas que ayuden a renovar el compromiso evangelizador, inspirados en el carisma mercedario y guiados por el Espíritu Santo.
Como parte de esta hermosa jornada de encuentro, nos alimentamos primero en el espíritu con la celebración de la Santa Misa, momento central de nuestra vida cristiana, donde como hermanos nos reunimos en torno a Cristo para dar gracias, fortalecer nuestra fe y renovar nuestro compromiso de servicio.
Posteriormente, compartimos también el alimento del cuerpo a través de un almuerzo fraterno, vivido con alegría y sencillez, donde cada hermano y hermana pudo encontrarse, conversar y estrechar los lazos de fraternidad.
Finalmente, como ya es tradición en cada Encuentro Zonal, se realizó la fotografía oficial con todos los participantes de esta Jornada Zonal 2026, un hermoso recuerdo de la fraternidad, la alegría y la comunión vivida durante este encuentro realizado en la ciudad de Valparaíso.
En esta oportunidad, la Fraternidad Laical Mercedaria “Santa María de Cervellón” de Valparaíso, como anfitriona del encuentro, agradece profundamente la presencia y participación de todos nuestros hermanos fraternos, quienes acogieron nuestra convocatoria y respondieron con entusiasmo a la invitación.
Agradecemos especialmente su disposición, alegría y participación activa en cada una de las actividades preparadas con dedicación y cariño, permitiendo vivir una verdadera jornada de encuentro, fe y fraternidad, fortaleciendo nuestros lazos como familia mercedaria.
Durante la jornada se desarrollan los trabajos grupales, donde los hermanos y hermanas participan en un espacio de diálogo, reflexión y compartir fraterno. Las conclusiones de cada grupo son plasmadas en papelógrafos, recogiendo las reflexiones sobre la misión evangelizadora.
En la Actividad 1: “¿Qué es evangelizar? y líneas de acción”, guiada por el Padre Carlos Ortega, los participantes profundizan en el sentido de la evangelización como misión fundamental de la Iglesia, proponiendo acciones para fortalecer el compromiso de las Fraternidades Laicales Mercedarias desde el testimonio, el servicio y la misericordia.
En la Actividad 2: “Evangelizar desde la vida cotidiana”, guiada por Ingrid Inostroza, FLM Valparaíso, se analizan acciones cotidianas y diferentes casos, reflexionando sobre cómo, como fraternidad, podemos anunciar a Cristo mediante gestos concretos de acogida, escucha y acompañamiento.
Finalmente, se realiza un plenario, donde cada grupo comparte sus trabajos y conclusiones. Este momento fue acompañado y orientado por el Padre Carlos Ortega, quien enriqueció la reflexión, animando a los participantes a renovar su compromiso de ser discípulos misioneros y testigos del Evangelio en la vida diaria.