La alegría en los rostros de los laicos por el encuentro con sus hermanos es motivo de esperanza, este espíritu fraterno se inicia con la oración, entendiendo que poner a Cristo en el centro del encuentro y de nuestras vidas nos permitirá proyectar nuestra misión laical en el marco del carisma mercedario. Esta jornada corresponde a la culminación y el inicio del proceso formativo de las Fraternidades Laicales Mercedarias, por lo cual reúne a directivos laicos de las distintas comunidades del país, convocados por su Directiva Nacional acompañados por su asesor nacional, Fray Juan Carlos Venegas O. de M.
La Comisión de Prevención de la Provincia Mercedaria, representada por Pablo Ávila y Viviana Contreras acompañados del Padre Provincial P. Ramón Villagrán, O. de M. nos invita a convertirnos en una fraternidad que cuida, una comunidad que libera; a través del buen trato, la dignidad humana y la construcción de ambientes sanos y seguros; para fortalecer una cultura comunitaria de cuidado, respeto y corresponsabilidad. Momento especial fue la presentación del documento “Integridad en el Servicio Eclesial Mercedario” el ISE mercedario, documento que abre caminos de reflexión y formación que permitirá fortalecer la cultura del cuidado y cultivar relaciones fraternas entre las personas.
La comunicación es lo que nos hace humanos; a través de este tema nuestro asesor el Padre Juan Carlos Venegas O. de M. nos introduce al ámbito de la formación como seres humanos, inicia su presentación con la aseveración “sin otros seres humanos, no somos nada, y la vida carece de significado” y que es mediante la comunicación que la persona humana consigue definirse como tal, desarrollarse y decir su palabra; importante es concebir que el diálogo es lo que hace la comunidad; para culminar comentando que la comunicación, como proceso dinámico desemboca en el aprendizaje.
La oración de la mañana del sábado nos lleva a reflexionar con la segunda carta de Pedro (2Pe 1, 10-11)“Hermanos, poned más empeño todavía en consolidar vuestra vocación y elección. Si hacéis así, nunca jamás tropezaréis; de este modo se os concederá generosamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo.” Consolidar nuestra vocación es lo que nos pide Cristo cada día, la tarea que tenemos por delante; poner más empeño en nuestra elección.
También cada Fraternidad presenta su informe indicando el desarrollo del plan formativo del laico mercedario, lo que se hizo, lo que se debe mejorar y lo que falta. A través de estos informes la Directiva junto a su Asesor se proyecta para lo que es el siguiente periodo de acción. Es tiempo también para que la Directiva Nacional presente algunas informaciones de las actividades y las tareas a desarrollar; estas permiten renovar el camino de nuestras Fraternidades, fortalecer los liderazgos, favorecer la participación comprometida y proyectar llenos de esperanza la misión del laico mercedario en este mundo cambiante en el que vivimos.
El domingo luego de la oración de los Laudes continuamos con el trabajo de los directivos de presentar los informes de las comunidades, tiempo para evaluar y para vivir la necesidad vital de los cristianos, la eucaristía, momento que se transforma en el envío para las Fraternidades presentes. La lectura del Éxodo nos trae una serie de normas que el Señor da a Moisés. Estas normas buscan que tengamos empatía con los que sufren, pues también nosotros hemos sufrido; todo es puro amor. Le respondemos con el Salmo «Yo te amo, Señor, mi fortaleza». Enseguida Cristo nos sorprende, cuando se le pregunta ¿cuál de todos los mandamientos es el más importante? Jesús no dudó en expresar el ideal del amor a Dios y al prójimo como una ley. A veces, tenemos la tentación de pensar que las normas coartan nuestra libertad, pero ellas hacen posible nuestra organización y nuestra libertad.
Hemos recibido una Gracia, unos Talentos, como lo pudimos constatar, Cristo nos pide que los consolidemos y que nuestro camino esté pavimentado del amor a Dios y Al Prójimo. Cada día pedimos a Nuestra Madre de la Merced que nos acompañe en nuestro caminar como laicos mercedarios y nos anime a seguir construyendo comunidades vivas, acogedoras y comprometidas con la misión redentora.












